Así es, queridos lectores. Una vez más, los contactos de amigos y amigos propiamente dichos han hecho su aparición en este relato que se acercaba más a un drama o a una tragedia. Retomemos el día siguiente a la entrada anterior. Es martes y tan pronto como me despierto y me dispongo a desayunar, el día empieza a pintar mal. Llueve tremendamente. Una vez acabado el desayuno, no puedo salir a patrullar la ciudad, así que me dirijo a la cafetería más cercana. Deja de llover. Algo de morriña llega a mí cuando huelo el ambiente a lluvia.
Me desespero terriblemente cuando no encuentro piso ni habitación con las características que quisiera. El día acaba un poco mejor, porque hablo con mi hermano Óscar por teléfono, al igual que con mi madre, que llama todos los días (para mí que me llama para ver si a través del teléfono se le pega algo del calorcito de aquí,
digo yo...).
Pero lo que da el título del artículo de hoy, es precisamente lo ocurrido en el día de hoy (miércoles), donde, bastante desesperado por intentar encontrar opciones, llamé a alguien que me ofreció su ayuda porque conocía a alguien de aquí. Se llama Isabel. Es solista y colabora asiduamente en el Orfeón Terra A Nosa. Realmente su disposición cuando la llamé fue de entrega total y de dar todo lo que pueda estar en su mano para que yo consiga mi meta: el piso.
Empezó la mañana como es costumbre. Te despiertas dando gracias a Morfeo y quieres quedarte esos "cinco minutos más". Me duché y fui al comedor a desayunar. Mientras ejercía mi habilidad con las mandíbulas (o sea, comer), en la mesa de al lado se sentaban dos clientes más del hotel. Se encontraron con un tercero que los reconoció y se pusieron a charlar. Oí algo de "estamos aquí con la compañía", "no bailo ahora, estoy dirigiendo". Realmente no sabría hasta la noche que estaba desayunando con Victor Ullate. La verdad es que vino a Las Palmas con su compañía a bailar y se hospedan todos aquí, en este hotel. Menuda sorpresa.
De ahí, fui al conservatorio directamente. A coger al toro por los cuernos, pues ya pasa de castaño oscuro que no sepa quien es el profesor de percusión, y que tampoco sepan cuando es el día en el que son las presentaciones y darnos los horarios. Obtuve una respuesta negativa: que hasta el lunes nada. Joer. A seguir centrándome en el piso...
Pregunté a la secretaria si sabía de alguien que tuviera habitaciones libres. Allí hablé con una alumna de percusión que sabía de alguien. Obtuve un número ligado a un nombre. Estuve recogiendo información sobre el piso en cuestión, pero me dijeron que me llamarían, y eso suena casi a callejón sin salida.
Fui a comer a un bar al lado del hotel. Cuando acabé, me encaminé directamente a la habitación. Tenía sueño. Mientras estaba en el primer sueño, me llega un mensaje al móvil. Es de un amigo de Antía: Adrian. Este Adrian es el coordinador de las Becas Séneca y Erasmus en Las Palmas. Contacté con él para ver si la gente de Erasmus podría tener un techo para mí. Hablando de eso, nos fuimos a un bar, cerca de la Catedral de Santa Ana. Estuvimos charlando un tiempo de las gentes, de las costumbres y de las impresiones.

Dejé a Adrian, pues se tenía que ir, y me dirigí al siguiente punto de encuentro: Isabel.
Quedamos para la tarde-noche y así tomar unas cañas mientras le comento mi situación. Al encontrarnos, nos fuimos al primer bar. Tanto Isabel como su marido estuvieron muy atentos conmigo. Mientras nos íbamos metiendo en las faldas de Baco con las cervecitas, les fui comentando mis pesquisas y problemas con respecto al conservatorio y la búsqueda de piso. A medida que nos íbamos encontrando con los amigos de Isabel y el marido, corrían la voz de que buscaba un piso para compartir, y entonces se ponían al loro.
Entre bar y bar y caña y caña, las llamadas que iban haciendo a sus conocidos iban en aumento. Hasta un punto en el que uno de sus amigos se iba una semana a Madrid, y entonces dejaba su piso libre. Ellos hablaron con él y así ya tengo un piso donde establecerme mientras busco uno para el resto del curso.
Al dejar al primer bar para pasar al segundo, uno de los amigos de Isabel me dijo:
-Oye. ¿Tienes los horarios listos?
-Aún no. No lo tienen claro aún.
-Es por si te interesaría meterte en el coro de la ópera aquí en las Palmas.
-Por gusto, sí, pero aún no se el horario...
-Bueno, cuando sepas algo me avisas a través de Isabel, ¿vale?
Así que en tres días ya tengo, casi piso, hobby semiremunerado y una semana de playita...
Bien, bien. Me gusta. La velada terminó en casa de la pareja. Al entrar estaban sus hijas, prestas a ir a la cama.
Cenamos unas mini-pizzas, y nos pusimos a charlar de Victor Ullate, de los espectáculos de Jazz de Octubre, y de series y demás. Una pareja extremadamente interesante y generosa.
Pues ya veis. Mi vida ha dado una radical vuelta de hoja y en sólo 3 horitas. Ahora ya tengo caras conocidas en una ciudad nueva para mí en todos los sentidos. Acabamos nuestra charla y me dirigí al hotel para dormir. No sin antes dejaros una estampa de la calle Triana cuando volvía, sobre las 23.30h:
¡Hasta la próxima entrega!

4 comentarios:
Xa ves o importante que é que coñezas xente e tamén fomentar que os demáis che estimen. Ter amigos é un regalo que somente cando estás en situacións coma esa se descubre o seu valor.
...y completando al padre.... nunca choveu que non escampara! Al final las cosas se acaban arreglando con buena disposición, gente encantadora como Isabel y un poquito de suerte. A ver si hablamos esta noche otra vez un ratito, antes de que te descubra Victor Ullate y te lleve de gira.....
(si te sirve de consuelo... aquí llueve también, y no tiene mucha pinta de escampar. Mientras no se salga el rio....todo va bien!)
Que? Como vai todo, xa te sintes guanche ou ainda es un godo a quen non lle dan nin auga. Podes poñerte en contacto co pariente de Nieves Chapela e a ver que che contan. Xa estás asentado de todo?
Ahora sí que sí
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